CARTA AL AMOR PLATÓNICO QUE PONGA EN JAQUE A MI CORAZÓN.

Vuelvo a sorprender a mi mente pensando en tí.
Me fastidia terriblemente, y me invita a sonreir.
Advertí a mi corazón que escuchara a la razón. Pero nada, el idiota es una majara que NUNCA hace caso a nada.
No debería hacerte caso, la expectativa que ofreces, anticipa mi fracaso.
Sin embargo, ahí estoy, con la mente puesta en todo menos donde debo hoy.
Y la verdad, no lo entiendo. No se qué sentido tiene pensar en quien si me acerco, sale corriendo. En quien aparece cuando le parece, sin tener en cuenta lo que en mi acontece.
No estoy enamorada, eso sí lo se. Más que amor sincero, es franco interés, ya que de este punto hasta dónde se, no hay persona alguna capaz de querer a aquellas personas a quienes no ve.
Y aunque yo me quejo por no poder verte, la verdad, a veces, creo que lo cierto es que es una suerte.
Sí, es que tengo miedo. Yo no soy tan fuerte. Cómo la luna influye en las mareas, tan sólo una palabra, una mirada tuya…y, como un barquito de papel podría dejarme arrastrar por la corriente de un charquito con algún que otro afluente.

Me gustas tanto que hieres mi orgullo, le jode aceptar que me moriría por un beso tuyo.
Pierdo en un intento de luchar en contra de mis sentimientos.
La libertad que persigo choca con un muro de sueños contigo.
Rompes mi equilibrio, funambulista curtido en creencias de total independencia.

¿Cómo conjugar deseo de amistad y atracción sexual?
Odiaría perderte, a cualquier escala deseo tenerte…conmigo, a mi lado, a distancia, como sea, como quieras. Libre, fuerte, feliz, como a ese compañero que en cualquier trayecto, en algún instante, puedo recurrir.
No necesito un juramento de amor eterno, es más, no lo quiero. Pedir algo así, sería suicida. Sería fomentar una gran mentira. Nada dura eternamente, todo cambia. Todos cambiamos.

Quiero que seas siempre tú. El tú que seas en cada momento, sin fingimientos ni engaños. A mi no hay que mentirme, no es necesario.
Si en algún momento me necesitas alejada, no intentaré acercarme.

¿Por qué?

  • Porque en mi corazón estaré siempre contigo.
  • Porque respetaré tus decisiones aunque no las comparta, aunque me fastidien y me muera de rabia.
  • Porque no permitiré que nadie me diga lo que tengo que hacer, ni siquiera tú.
  • Porque no desearé tenerte a mi lado si tú no quieres estar conmigo en ese momento.
  • Ya te lo he dicho, NO QUIERO PERDERTE.

    No se puede enjaular a ningún ser humano.
    Las personas no pertenecemos a nadie.
    El concepto de propiedad es algo que sólo sirve para que te roben. Para fomentar el deseo del otro de escaparse de tu cárcel, del presidio que el deseo de posesión construye.

    La gente debería ser capaz de no acompañarte dónde no le gusta o no le apetece. Es más, todos deberíamos ser capaces de ir sol@s a cualquier sitio.
    ¿Quién ha dicho que alguien con pareja debería ir con ella a cualquier lado? ¡Resulta demencial!

    Una relación es confianza y eso incluye poder decir:
    “Cariño, paso de ir contigo a tal sitio….hoy prefiero quedar con mis amig@s”
    O…”A mi no me gusta hacer tal o cual cosa, hazlo tu sol@ o acompañad@, pero yo, paso”

    En una relación debe existir también el egoísmo. Debe haber cabida para los secretos. Debe haber algo de emoción y misterio. Cuando te relajas tanto que piensas que lo tienes todo controlado…es cuando el barco está a punto de hundirse, ya sabéis, el “Efecto Titanic”: Estaban tan seguros de que era el mejor barco del Mundo, que acabaron chocando contra un Iceberg.
    Confía en la persona que quieres mantener a tu lado, pero ¡no seas tan estúpid@ de pensar que en algún momento podrás permitirte el lujo de dejar de prestarle atención!. El árbol que no recibe ningún cuidado, por muy robusto que sea, acaba muriendo.

    No, no estoy enamorada, lo se.

    ¿Por qué?

  • Porque desconozco si podrás quererme a mí, a la persona que soy realmente.
  • Porque no te conozco y no se si podrás entender y respetar mi forma de ver la vida y mi verdadera vocación.
  • Porque no me fío de que seas capaz de quererme libre y de entender que, con verdaderos sentimientos, si estoy contigo, solo te beso a tí.
  • Porque no tengo garantía de que me guste cómo besas, si algún día te atreves a hacerlo.
  • Porque tengo la sospecha de que, en el fondo, como hombre, tal vez, no contemplas respetar mis sentimientos y sólo te mueve el DESEO, que por otro lado, en este punto de partida, es lo único capaz de poner algo en movimiento.
  • Porque tengo miedo de que al satisfacer la pasión que ahora nos une, desaparezcas y me dejes un tremendo vacío al negarme una explicación para tu ausencia. Y, porque si esto ocurre, dudo de que sea capaz de perdonar algo que valoraría como una falta de respeto, la distancia impuesta de forma unilateral y sin motivos.
  • Porque ignoro si te asustarán mis defectos y las cicatrices del tiempo y si yo seré capaz de tolerar los y las tuy@s, de respetar tu verdadero yo, de atreverme a conocerte de verdad y dar el paso para poder amar tu imperfección y aceptar totalmente la mía.
  • Porque ya me decepcionaste una vez y ahora me muevo con más sigilo.
  • Porque no es el momento y pongo todos los medios de los que dispongo para no engancharme.
  • Porque aún puedo vivir perfectamente sin desearte en todo momento.
  • Porque al fin y al cabo, me confundes con tus idas y venidas.
  • Pero sí. Definitivamente, SI te quiero.

  • Porque soy más feliz cuando te acercas, cuando te siento cercano.
  • Porque acepto no verte si tú no lo deseas de verdad, y en ese sentido, siempre dejo la pelota en tu tejado.
  • Porque me sorprendo pensando en tí a cualquier hora y preguntándome si, tal vez, tu también lo estarás haciendo.
  • Porque soy capaz de no entrar a verte aunque pase por la puerta de dónde tú estés, si intuyo que estarás mejor sin verme y moviéndote a tu aire.
  • Porque tienes razón y soy demasiado buena contigo. Te tengo muy mimado y debería poner más distancia, pero siempre se me caen el escudo y la lanza.
  • Porque no me surge ningún sentimiento egoísta respecto de tí y hasta aceptaría escuchar que te mueres por estar con otra, si cuando lo cuentas, te siento feliz. ¿Yo? Me alejaría, ¿qué le voy a hacer?. Un trío cuando amas, pierde el interés. Digan lo que digan, donde caben dos, dificilmente, pueden caber tres.
  • Ignoro hacia qué puerto llegará mi vida.
    Desconozco si el río de la tuya desembocará en el mismo mar que el de la mía.
    Pero sea como fuere, lo que sí se, es que me alegraré de verte cada vez que eso suceda, cada vez que te encuentre, tal vez, por casualidad.

    Te deseo lo mejor en esta vida, ya sea cerca, o lejos de mí.

    Con todo mi cariño, me despido el tiempo que nosotros o simplemente el destino, consideremos oportuno, ¿un día?, ¿una semana?, ¿toda una vida?….¿el 1 de enero quizás?….
    Esta carta de amor osada y cobarde al mismo compás, no puede saberlo.

    ¿Osada?, porque se atreve expresar lo que siente mi corazón sin pensar en las consecuencias que esto le traerá.
    ¿Cobarde?, por ser incapaz de dirigirse a alguien concreto y preferir protegerse en que este mismo, podría ser el sentimiento de cualquier otra persona.

    Sin más, te envío un millón de besos.

    Contigo de algún modo, espero que por siempre.

    Rox.

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