Vampiros de energía y confianza.

De pronto decides confiar en alguien, le das una oportunidad para conoceros, le tiendes una mano amistosa y hasta te haces la ilusión de que podrías sentir algo más profundo por él o ella.

Parece que todo va bien, y de pronto un día, cuando sientes que está algo más cerca, hace o dice algo que te resulta extraño, chocante o fuera de lugar, y te decepciona profundamente.

Decides alejarte de esa persona porque entiendes que estás equivocad@ y que probablemente, tu vida es más hermosa sin alguien robando tu energía positiva, que tiende a agotarse enredada en suposiciones sobre comportamientos o frases que no comprendes.

Pero la vida que es bastante burlona en ocasiones, te vuelve a acercar a esa persona y te das cuenta de que, en el fondo, por mucho que te enfades con él o ella, de algún modo, una parte de tí, siente una extraña atracción hacia la personita en cuestión, tal vez, simple curiosidad, tal vez, deseo de comprender, tal vez, ilusión de haberte equivocado de nuevo. Y quieres creer que, en realidad, sí debería tener un hueco en tu vida, pequeñito, grande, no lo sabes, pero un huequito.  De manera que vuelves a depositar algo de confianza en esa persona, porque en el fondo, reconoces que todo no fue negativo y que si como todo el mundo, tiene cosas bonitas que ofrecer a otr@s, ¿por qué no a tí?

Y le devuelves su oportunidad para que te conozca, para acercarse a tí, para depositar y recoger esa familiaridad que estás dispuest@ a compartir.

Pero…SORPRESA!

Vuelve a decepcionarte sobremanera haciéndote ver, que a veces, las primeras impresiones, por muy buen corazón que tengas…es importante tenerlas en cuenta…

Y que en ocasiones, tú quieres creer en la gente, te portas lo mejor que sabes con ell@s, pero ell@s tan sólo lo ven como un símbolo de debilidad y por tanto, al partir de la base de que “ell@s lo valen y se lo merecen todo”, tienden a mostrarte una estúpida indiferencia, incluso desprecio o altanería, en lugar de tratarte con respeto por haberte tomado la molestia de, no solo creer en ell@s, sino tenderles la mano y abrir tu corazón para regalarles algo tan frágil como la confianza.

¿Qué haces entonces? ¿Lloras? ¿Sigues dándole vueltas a por qué dijo, no dijo, hizo o no hizo tal o cual cosa? ¿Les invitas a que elijan un bosque para perderse por él un tiempo indefinido?

No. En ocasiones, sencillamente, no haces nada…PORQUE YA NO TE IMPORTAN.

Incluso, llegados a este punto, eres capaz de valorar y apoyar lo bueno que pueden aportar al Mundo pero desvinculándote de ell@s a tod@s los niveles personales, como si hablases sobre algo totalmente ficticio.

En cualquier caso, una vez rota la confianza en millones de pedazos, sabes que ya jamás podrás reunir los trozos para soldarla devolviéndola a su plenitud.

Lo único que te une a esa persona es indiferencia. Ni siquiera vació o decepción, puesto que cuando tienes claro que alguien nunca será capaz de darle valor a unos gestos amables y a la sinceridad pura que pretendía alimentar esa confianza ahora destrozada, porque, obviamente, se siente “super mega guay de la muerte, oyes”.

Pues lo mejor que puedes hacer es alejarte a millones de años luz de distancia de su estela.

Nadie necesita en su vida a un vampiro de energía! Y ojo! Todas las personas somos susceptibles de serlo para otr@s!

Sólo hay que tener claro quien te hace sentir bien contigo mism@ y lo que te rodea y quien te consume en tribulaciones que no te llevan a nada positivo.  L@s segund@s, son l@s vampiros de energía…Y est@s, cuanto más lejos, mejor!

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